«Estos beneficios se observaron en mujeres que habían usado terapia hormonal de manera constante y habían estado en la menopausia durante al menos cinco años», dijo el Dr. Hugh S. Taylor, profesor asociado de la División de Endocrinología Reproductiva e Infertilidad del Departamento de Obstetricia, Ginecología & Ciencias Reproductivas de la Facultad de Medicina de Yale.

«No creemos que la terapia hormonal haga que las arrugas se derritan una vez que ya están allí, pero los resultados de nuestro estudio muestran que la terapia hormonal puede prevenirlas. La terapia hormonal hace que las arrugas sean menos severas y mantiene la piel más elástica», agregó Taylor.

Taylor y sus coautores compararon a 11 mujeres que no habían usado terapia hormonal con nueve usuarias de terapia hormonal a largo plazo. Los datos demográficos, como la edad, la raza, la exposición al sol, el uso de protector solar, el consumo de tabaco y el tipo de piel, fueron similares. Los investigadores realizaron evaluaciones visuales de la gravedad de las arrugas en 11 ubicaciones faciales. Un cirujano plástico sin conocimiento de qué mujeres estaban usando terapia hormonal calificó el número y la gravedad de las arrugas usando una escala de Lemperle. El equipo también midió la elasticidad de la piel con un durómetro.

Encontraron que la rigidez disminuyó significativamente en los usuarios de terapia hormonal en comparación con los no usuarios tanto en la mejilla (1.1 vs. 2.7) como en la frente (20 vs.29). Los puntajes promedio de arrugas fueron más bajos en los usuarios de hormonas que en los usuarios no hormonales (1,5 vs.2,2) en la escala de Lemperle.

Taylor dijo que lo que está sucediendo en la piel puede ser un reflejo del funcionamiento de otros órganos, como el corazón y los huesos, que también podrían beneficiarse de la terapia con estrógenos. Los resultados sugieren que la terapia hormonal mantiene la piel más joven y saludable y puede tener beneficios cosméticos si se inicia temprano. Las hormonas parecen mantener la piel sana, pero no pueden revertir el daño presente en la piel.

Taylor y su equipo planean replicar los hallazgos en un estudio prospectivo aleatorizado de seguimiento más amplio.

Los coautores incluyeron a Erin F. Wolff, M. D. y Deepak Narayan, M. D.

Cita: Fertilidad y esterilidad, Vol. 84, No. 2, 285 a 288 (agosto de 2005).